
" El justiciero" de Elda (Alicante), contra la droga
Las acciones mantienen en vilo a la Policía, que no descarta ninguna hipótesis sobre el móvil mientras entre los vecinos cobra auge la posibilidad de que se trate de un "padre Coraje" con algún hijo con problemas de drogadicción.Todos los artefactos que el "justiciero" ha utilizado hasta la fecha son idénticos. Su fabricación es casera, su potencia reducida, tienen la forma y el tamaño de una pelota de tenis rellena posiblemente de pólvora y recubierta con cinta adhesiva. Además, para retardar la deflagración y garantizarse una tranquila huida que le lleve a abandonar el lugar sin levantar sospechas, emplea como mecha un cigarrillo, una idea que podría haber extraído de una película. Es la descripción facilitada por una de las pocas personas que ha visto de cerca una de estas rudimentarias "bombas". En este caso el mecanismo falló porque el cigarrillo se apagó antes de tiempo. Sin embargo los otros dos artefactos que dejó sobre las ventanas de un céntrico pub de Elda sí que estallaron en plena madrugada alarmando a todo el vecindario.
Surge comando social justiciero
A causa de la creciente ola de violencia que ha rebasado a las autoridades y que ha dejado en evidencia su capacidad de reacción ante el crimen organizado, en Chihuahua acaba de surgir un“comando” de vengadores contra los cárteles del narcotráfico que ha amenazado con empezar de un momento a otro la matanza de criminales a razón de un asesinato por día.
El ejemplo podría cundir en otras partes del país, después de lo sucedido en Tijuana con el asesinato del empresario Rafael Fimbres Hernández, y con el abominable caso del delincuente que confesó haber disuelto en ácido a enemigos del capo para quien trabajaba, alrededor de 300 personas, y que acaba de ser capturado por el Ejército en Ensenada.
Los mensajes que ha estado enviando a los medios via electrónica el autodenominado Comando Ciudadano de Juárez desde el 16 de enero cuando anunció su aparición, han empezado a hacer mella entre los ciudadanos -y sobre todo empresarios- de otras entidades fuera de Chihuahua, por los muchos casos que a diario se dan en todo el país relacionados con el crimen organizado.
El presunto comando chihuahuense aseguró que “ciudadanos cansados desde hace años del nivel de impunidad que existe en esta ciudad hemos fundado el Comando Ciudadano de Juárez (CCJ) el cual intentará terminar, en primera instancia, con los criminales que han provocado terror a los residentes de esta frontera”.
Señalaba en su texto de presentación que “más vale la muerte de una mala persona, que esta mala persona continué contaminando a nuestra región”; el CCJ asegura que esta agrupación social justiciera funciona “con participaciones financieras de empresarios afectados” y afirma que “nuestra misión es terminar cada 24 horas con la vida de un criminal”.
El comando justiciero -que se supone será una mezcla de escuadrón de la muerte y grupo paramilitar- dijo hace unos días que ante el avance de la creciente ola de violencia y asesinatos en el estado, en unos días empezaría sus acciones de exterminio contra los sicarios y jefes de las mafias que operan en Ciudad Juárez.
En marzo del año pasado surgió otro grupo en Chihuahua, el Frente Ciudadano Contra la Corrupción y la Violencia, y coincidentemente con su presencia electrónica en la entidad, igual que ahora con el CCJ, comenzaron a aparecer cientos de vendedores de droga muertos y fueron asesinados decenas de policías involucrados con el narcotráfico.
En México han surgido grupos vengadores, incluso del propio crimen organizado, que han buscado eliminar a sus enemigos. Tal fue el caso de Gente Nueva o La Familia, que durante algunos meses ejecutaron en Guerrero y Michoacán a sus rivales del tráfico de drogas bajo supuestas intenciones cívicas de combate al crimen. Muchos aparecieron decapitados.
El tema del surgimiento de grupos sociales justicieros ha sido cuestionado por diversas autoridades del país, que reprueban que se pretenda hacer justicia por propia mano. No es el camino por el cual se van a resolver las cosas, han dicho. Sin embargo, ante el avance del crimen organizado que no cesa, el CCJ ha lanzado su propia convocatoria.
Uno de los mensajes del comando justiciero chihuahuense invita: “Si tienes identificado a criminales, pronto podrás mandar (los datos) a una dirección electrónica (que aún no se ha difundido) para poder acabar con su vida”. Han señalado como fecha de arranque de su propia guerra de exterminio el próximo 5 de febrero. Un reciente mensaje señala: El gobierno quiere creer que no existimos; pero estamos más cerca de lo que creen”.
Es evidente que ese tipo de comandos justicieros aparecen porque existe un vacío de poder institucional, de gobierno y del Estado para hacer cumplir la justicia, lo que propicia la impunidad y permite al hampa organizada trabajar a sus anchas.
Y por lo que se ve, en el país hay muchos ciudadanos -y especialmente empresarios- que ya no están dispuestos a seguir en la pasividad oyendo dicursos y promesas incumplidas sobre el combate al crimen organizado, mientras la ola de criminalidad avanza, y prefieren organizarse a su modo. Como sucedió en Colombia a principios de los 90.
En cinco entidades, grupos justicieros
Autoridades federales y estatales han detectado por lo menos una docena de “expresiones” de ese tipo.
Al surgimiento de un Comando Ciudadano por Juárez que con financiamiento de empresarios promete “terminar cada 24 horas con la vida de un criminal”, se suman las apariciones recientes de otros supuestos grupos armados principalmente en Guerrero, Morelos, Estado de México y Sonora.
Del “Ejército Popular Antidrogas” que desde noviembre pasado ha colocado mantas en diversas ciudades de Guerrero y Morelos, hasta el Comando Ciudadano por Juárez que se asume como “el primer movimiento posrevolucionario ciudadano (sic)”, autoridades federales y estatales han detectado por lo menos una docena de “expresiones” de este tipo, de acuerdo con funcionarios judiciales de diferentes corporaciones federales y estatales que fueron consultados.
En el caso de Chihuahua, a finales del año pasado, comenzó a trascender públicamente en actos gremiales y publicaciones la inminente creación de un grupo parapoliciaco que combatiría al crimen organizado en Ciudad Juárez, donde las autoridades, ante los asesinatos y deserciones, han decidido viajar a comunidades indígenas de Oaxaca para nutrir sus raquíticas corporaciones policiales con nuevos elementos.
Ayer, el presidente de la Comisión de Seguridad del Congreso de Chihuahua, Andreu Rodríguez, respondió al comunicado emitido por el autodenominando Comando Ciudadano. A través de un escrito enviado a MILENIO, el legislador del PRI aseguró que “era de esperarse la respuesta de la ciudadanía en este tono. Sin embargo, no es el camino por el cual se vayan a resolver las cosas”.
De acuerdo con el legislador, “ni el Ejército ni el gobierno federal, a través de sus corporaciones policiacas, tienen más espacio de defensa. El mismo mensaje es para el gobierno estatal y municipal. Si no hay respuesta al reclamo de la gente esto puede crecer. O arreglan el problema o el estallido social se multiplica en todo el país. Cuidado con eso”.
Consultado al respecto, un funcionario de la PGR aseguró, por su parte, que el comunicado del grupo armado era parte de una estrategia de narcoterrorismo implantada por uno de los diversos grupos del crimen que se disputan el control de la ciudad fronteriza.
Ganaderos armados
Petatlán, en los linderos de la sierra guerrerense y la Costa Grande, es el municipio desde donde Rogaciano Alba dirigió durante varios años la Unión Ganadera del Estado, antes de que una veintena de sus más cercanos fueran asesinados y una de sus hijas secuestrada. Sumergido en la clandestinidad desde mediados del año pasado, el ganadero emprendió la formación de un grupo denominado “Ejército Libertador del Pueblo”, el cual ha colocado mantas con mensajes amenazantes contra narcotraficantes de la región, así como también exaltando el valor del Ejército mexicano “por sus logros en la lucha contra
el narcotráfico”.
Así, Rogaciano Alba, quien en las indagatorias de la Operación Limpieza emprendida por la SIEDO fue señalado como presunto narcotraficante al servicio de Joaquín El Chapo Guzmán, se ha convertido en el líder de un grupo identificado plenamente como paramilitar, y al cual se le adjudican diversas ejecuciones, entre ellas las del director de la policía de Iguala “por trabajar para los
Beltrán Leyva”.
En su primer mensaje, difundido el 20 de noviembre, el “Ejército Libertador” de Rogaciano, plantea: “Se convoca al pueblo de México a la guerra contra el narcomenudeo... En Guerrero nació el Ejército Popular Antidrogas y ya tenemos importantes células en otros estados de la República”.
De acuerdo con informes oficiales, este grupo opera en Guerrero, Morelos y el Estado de México.
Vengadores del pueblo
Otros dos grupos del mismo corte aparecieron en la misma zona del país durante los últimos meses. Se trata de un grupo denominado “El Comando Negro” y otro más llamado “El Vengador del Pueblo”. Este último ha colocado mensajes en lugares públicos, acusando al ex líder ganadero de dirigir desde muchos años un cártel de la droga en Guerrero y de haber ordenado el asesinato de la abogada Digna Ochoa, defensora de activistas de la región. Otros estados como Oaxaca y Chiapas han registrado también la aparición de grupos armados en regiones con influencia del crimen organizado.
El investigador Luis Astorga, estima que luego del surgimiento de Los Zetas, los grupos criminales de diversas regiones del país han cambiado sus esquemas tradicionales de operaciones, desechando a sus equipos de sicarios para empezar a formar lo que el especialista de la UNAM llama “núcleos paramilitares”.
Darío Azzellini, especialista italiano del crimen organizado y en particular de lo que él llama “las nuevas guerras”, equiparó la situación de México con la de Colombia, donde la guerrilla fue atacada por grupos paramilitares como las Autodefensas Unidas de Colombia. “El modelo paramilitar en México es diferente al colombiano. En Colombia se organizaron tropas irregulares que se adueñaron de tierras, casas, etcétera. En México se crean comunidades paramilitares. Se les infiltra, se les prepara y se les vuelve
comunidades paramilitares”.
Declaraciones de guerra
En medio de esta ola de apariciones de supuestos nuevos grupos armados, una organización denominada Movimiento Armado del Norte emitió un comunicado electrónico en el cual le declara la guerra al gobierno mexicano. La misiva firmada en Sonora logró captar la atención de las fuerzas armadas, según reveló el editorialista de MILENIO Javier Ibarrola.
A diferencia de los otros grupos, este mensaje circuló por las redes virtuales por donde suelen hacerlo otros escritos del EPR, EZLN y ERPI en él, el Movimiento Armado del Norte asegura ser “una organización de carácter revolucionaria conformada por estudiantes, profesionales y trabajadores; con el objetivo de defender la soberanía del pueblo mexicano, sobre las agresiones del capital extranjero, el imperialismo y los abusos e injusticias del actual gobierno, teniendo como base fundamental las ideas y
principios sociales. Surgidos en marzo de 2006, hoy organizados como un Movimiento de Resistencia Armada contra el Gobierno, por la necesidad de hacer frente al actual sistema político y económico de nuestro país en defensa del pueblo”.